
Ing. Elena Valenzuela Vega · Especialista en Hidráulica Ancestral y Ecoturismo Sostenible
El agua en el mundo andino no era concebida como un recurso inerte, sino como un ser vivo (Yakumama o Unu) dotado de voluntad, memoria y poder curativo. En la zona de Wilcauno (Willka Unu), los canales de irrigación construidos hace más de seis siglos continúan abasteciendo los andenes agrícolas con la misma pureza cristalina de su inauguración.
Los maestros canteros incas calcularon pendientes hidráulicas exactas de 1.5% a 2%, evitando turbulencias y oxigenando el agua de manera natural. En Inka Lab, la restauración y puesta en valor de estas fuentes permite a los viajeros experimentar baños de purificación y comprender la sustentabilidad real que inspiró a la civilización andina.
